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“No hagas mudanza en tiempos de tribulación”, esta frase atribuida a San Ignacio de Loyola, bien podía aplicarse a nuestros días y a nuestras empresas. Las noticias se suceden en cascada, vemos incluso atisbo de desabastecimiento en algunas cosas y uno no sabe a qué atenerse, solución hacer caso al fundador de los Jesuitas y seguir sus predicados.

Me explico, desde que comenzó el 2020 estamos ante lo que se conoce como un “cisne negro”, entendiendo como tal aquello que sucede por sorpresa y que nadie había previsto o tenido en cuenta, porque era muy improbable que ocurriera.

En este caso el cisne ha venido disfrazado del Coronavirus y amenaza con llevarse de calle, no solo la vida o la salud de una ingente cantidad de personas, sino toda la economía mundial y la forma de relacionarse las personas.

Pues bien, creo que lo que tenemos que hacer, es intentar anticiparnos a los movimientos del cisne. Pero que esa anticipación nunca sea con cambios brutales (evitar esa mudanza), porque lo que hoy parece blanco, mañana puede parecer negro o viceversa.

Pero pasemos de la teoría a la práctica, que al fin y al cabo eres un empresario y tendrás poco tiempo.

¿Qué debe hacer un empresario en tiempos del Coronavirus?

Lo primero mirar las medidas que se han adaptado aquí y compararlas con las que se han adoptado en Italia. Si nos fijamos llevamos entre 8 y 12 días de retraso con el país transalpino, por tanto, lo que allí se haga hoy, casi seguro se hará aquí en semana y media o dos semanas.
Lo segundo, ver como esas medidas van a afectarme a mí, a mi empresa y a mis trabajadores.
Y visto lo anterior, tratar de anticiparme. Pero repito, siempre haciendo caso a las recomendaciones sanitarias y sin hacer grandísimos y costosos cambios que hoy pueden parecer una gran idea y mañana pueden ser la causa de la más absoluta ruina caracolera.
Yo empezaría por hacerme estas preguntas.

1.- ¿Puedo prestar mis servicios o vender mi producto en lo que parece que se avecina?
Es muy fácil hablar de teletrabajo, pero si yo tengo una frutería, una panadería o una carnicería, la cosa se complica. En estos casos, es muy importante qué, desde ya se revisen y actualicen (si es posible), las pólizas de seguro, puesto que se puede dar el caso de que, por un positivo de un trabajador o cliente habitual, tenga que desechar todo mi producto.

2.- ¿Puedo adaptar mi empresa a este entorno?
Me refiero a vender por internet, por WhatsApp, por Telegram o por Teléfono, con reparto domiciliario de mi comida si tengo un restaurante o de mi fruta o mi pan, por ejemplo. Es algo que puede dar tiempo a implantar todavía.
También me refiero a maquinaria, nuevos productos que puedo lanzar, etc.

3.- ¿Están mis trabajadores preparados para afrontar la crisis?
No me refiero solo (que también) a las recomendaciones sanitarias, que no voy a repetir aquí, puesto que esta es labor de Sanidad, Mutuas y Empresas de Prevención. Pero si no han contactado contigo, no dudes en hablar con tu Empresa de Prevención de manera inmediata y te aconsejen al respecto.
Ahora bien, si tienen hijos o mayores ¿están preparados para que alguien los cuide o van a faltar al trabajo por esta causa? ¿Pueden tener problemas de transporte o de acceder a su puesto de trabajo? ¿Tienes claro que hacer si falta Pepito, Juanita o Zetanito? ¿Tienen claro ellos que hacer si faltas tú?
Es fundamental, que revises todos y cada uno de los procesos que se hacen en tu empresa, por simples que parezcan y que estén claros y a la vista de todos (en un CRM, un gestor de tareas, un Excel, un cuaderno o una pizarra da igual).
 Y para terminar este apartado otra pregunta 4.- ¿Sabes que puedes hacer legalmente con tus trabajadores en esta época y que pueden hacer ellos?

5.- ¿Están mis clientes y proveedores preparados?
En esta época más que nunca, es fundamental la ayuda y la cooperación entre todos. Pero también es fundamental que tenga planes B y me anticipe a roturas de stocks o problemas de suministro por parte de mis proveedores, problemas de almacenamiento propio o ajeno e incluso problemas de comunicación.

6.- ¿Están mis comunicaciones preparadas?
Si quiero que implantar un sistema de teletrabajo o una simple venta por internet, aún estoy a tiempo de ampliar mis comunicaciones, mi banda ancha, optimizar mi web, etc.

7.- ¿Está mi competencia preparada?
He dicho antes, que es tiempo de cooperación entre todos. Pero también es tiempo de oportunidades. La competencia siempre es buena, hace que demos lo mejor de nosotros mismos, tan solo hay que ver lo que hemos disfrutado con el duelo Messi-Cristiano. Pero es posible que mi competencia no se haya preparado y puede captar nuevo negocio (ojo sin buitrear y siempre con honestidad), ayudando a sus clientes y porque no, ayudando también a mi competencia.

8.- ¿Está mi tesorería preparada?
Ahora más que nunca, el tener un cuadro de mando de tesorería es fundamental. Cuadro de mando con una previsión en un escenario muy pesimista y valorar cuanto me cuesta obtener liquidez ahora (cuenta de crédito, préstamo, ampliación de capital, etc.)

Es posible que para responder a una de estas ocho preguntas o alguna más que se te ocurra, necesitas ayuda, si es así, puedes contactarme en pedro@asesoriatoledo.com