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Turkmenistán, está situada al norte de Irán y a orillas del Mar Caspio. El país con una extensión similar a la de España, tiene como fuentes de riqueza el gas y petróleo (cuarto país del mundo con mayores reservas), el algodón (décimo productor mundial) y el turismo.

Lo último puede parecer extraño, puesto que estamos ante un estado que exige una visa para entrar y que no está especialmente bien comunicado. De hecho, no tiene vuelos directos más que con Turquía, Emiratos y Rusia.

Para crecer turísticamente, ha sabido apoyarse en dos cosas. Una de ellas, es Awaza, a la que se conoce como “El Caribe de Turkmenistán”. Un paraíso turístico, aprovechando las cristalinas aguas del Caspio, las agradables temperaturas y el dominio del ruso.

La otra, fruto de un accidente es el Pozo de Davaza, conocido como La Puerta del Infierno, es un cráter que lleva ardiendo de manera continuada desde el año 1971.

En aquél entonces, Turkmenistán era una República de la antigua Unión Soviética. La cuál empezó a hacer prospecciones en busca de petróleo y gas en una zona con una serie de cuevas naturales. Encontrando en las mismas metano en tales cantidades que se asustaron.

Motivos tenían para ello, puesto que comprobaron que si había algún corrimiento de tierras y el gas afloraba a la superficie, podrían morir miles de personas.

El ingeniero al mando, no sabemos si primo de Pepe Gotera, tiró de mechero, lo que ocasionó una explosión que se llevó de calle la planta de prospección, creando un cráter de 70 metros de diámetro por 30 de profundidad. Cráter que se mantiene ardiendo a 400 grados desde entonces y hasta que se consuma toda la reserva de gas.

Pues bien, ese accidente ha sido aprovechado por ese país para montar una infraestructura turística a su alrededor, creando empleo e impulsando el crecimiento en una zona en medio de la nada y en mitad de un desierto.

Quiero que veas con esto, un ejemplo de como se puede aprovechar un accidente para poder crecer. Y con ello que pienses, como puede aprovechar tu empresa este pedazo de accidente de la leche que ha sido el Covid.

Ya se que es complicado, si no lo fuera, ni tu ni yo lo haríamos. Tampoco se la fórmula de la Coca-Cola. Pero si que se, que quien no piense en ello, quien no se adapte, lo va a pasar peor que aquel que iba chupando farolas en Wuhan.

¿Quieres que te ayude en esta adaptación?

Que la fuerza te acompañe.

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