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Cómo saber si tu empresa clasifica como Gran Empresa en términos fiscales

A nivel fiscal, la clasificación como gran empresa conlleva una serie de implicaciones que van más allá del simple tamaño o volumen de ingresos. En este artículo, explicaremos en detalle qué significa ser considerado una gran empresa en términos fiscales, los criterios que determinan esta clasificación y las importantes implicaciones que esto conlleva para la gestión y cumplimiento de obligaciones.

¿Qué es una Gran Empresa a efectos fiscales?

Para que una empresa sea considerada como «gran empresa» en el ámbito fiscal, debe cumplir con ciertos criterios específicos establecidos por las leyes fiscales correspondientes a su jurisdicción. Estos criterios pueden variar, pero generalmente se centran en factores como el volumen de ingresos, el número de empleados y la naturaleza de las actividades comerciales.

¿Cuáles son los criterios para ser clasificada como Gran Empresa?

Determinar si una empresa se puede clasificar como gran empresa en términos fiscales implica evaluar una serie de factores clave:

  • Volumen de ingresos: Las empresas con altos ingresos suelen clasificarse como grandes empresas. Aunque el umbral puede variar según la región y la legislación local, en muchos casos se establece en torno a los 6.010.121,04 €.
  • Número de empleados: El número de personas que trabajan en la empresa también es un factor importante. Las grandes empresas generalmente tienen una fuerza laboral considerable.
  • Valor de los activos: El valor total de los activos de una empresa puede ser un indicador de su tamaño y, por lo tanto, de su clasificación como gran empresa.
  • Participación de mercado: En algunas jurisdicciones, la participación de mercado puede ser un criterio para determinar si una empresa es grande o no.
  • Presencia internacional: Las empresas con operaciones internacionales significativas también pueden considerarse grandes empresas.

¿Qué Implica ser clasificado como Gran Empresa?

La transición a ser una Gran Empresa abre nuevas oportunidades, pero también trae consigo desafíos adicionales en los ámbitos fiscal y administrativo. Una de las primeras obligaciones es comunicar esta condición a Hacienda mediante la presentación del modelo 036, también conocido como declaración censal, antes del 31 de enero del año siguiente.

Este cambio de estatus conlleva una serie de implicaciones significativas que van más allá de simplemente incrementar los ingresos o expandir las operaciones, exigiendo una cuidadosa consideración por parte de la empresa.

  • Mayor carga fiscal: Las grandes empresas suelen enfrentarse a una carga fiscal más pesada que las empresas más pequeñas.
  • Cumplimiento regulatorio: Las grandes empresas están sujetas a más regulaciones y requisitos de cumplimiento que las empresas más pequeñas.
  • Cambios en las obligaciones fiscales: La periodicidad de las autoliquidaciones y presentaciones fiscales puede aumentar, pasando de trimestral a mensual en algunos casos.
  • Suministro Inmediato de Información (SII): Las grandes empresas pueden estar obligadas a implementar el SII, un sistema que requiere la remisión casi inmediata de información sobre facturas emitidas y recibidas.
  • Implicaciones en el Impuesto sobre Sociedades: Las modalidades de pago fraccionado experimentan cambios para las grandes empresas, las cuales deben adherirse al artículo 40.3 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades (LIS) en lugar del artículo 40.2.

¿Qué Sucede si dejas de ser clasificado como Gran Empresa?

Una empresa puede dejar de clasificar como gran empresa si ya no cumple con los criterios establecidos. En tal caso, se deben tomar medidas como comunicarlo a las autoridades fiscales y ajustar las obligaciones fiscales en consecuencia.

Cuando una entidad deja de cumplir con los criterios para ser considerada Gran Empresa, también debe tomar medidas al respecto:

  • Es obligatorio informar de este cambio mediante el modelo 036, indicando la opción «NO» en la casilla 541 y especificando la fecha a partir de la cual la entidad adquiere o pierde dicha condición.
  • Debe calcular el pago a cuenta del Impuesto sobre Sociedades por cuota, de acuerdo con lo establecido en el artículo 40.2 de la LIS.
  • Las autoliquidaciones de IVA y las retenciones e ingresos a cuenta pasan a presentarse de manera trimestral.
  • La entidad deja de estar obligada a enviar electrónicamente, de forma casi inmediata, la información sobre las facturas emitidas y recibidas a través del Suministro Inmediato de Información (SII).

Simplificando la transición a Gran Empresa

En resumen, el paso a ser considerada una gran empresa a efectos fiscales conlleva una serie de implicaciones significativas que varían según las circunstancias particulares de la empresa y la legislación local.

Esto implica lidiar con una mayor complejidad administrativa, gestionar el crecimiento de manera sostenible y enfrentar una supervisión regulatoria más rigurosa.

En Asesoría Toledo, comprendemos los desafíos y preocupaciones que pueden surgir durante esta transición de empresa mediana a grande. Por ello, si necesitas ayuda para superar estos desafíos, disponemos de un servicio de asesoría contable y fiscal que puede ofrecerte soluciones. ¡No dudes en contactarnos!