La ictiología (ahí es nada con la palabreja) es una rama de la zoología que estudia los peces. Siendo el más importante ictiólogo (hemos de reconocer que queda más mono ictiólogo que “pezólogo”) de comienzos del siglo XX, David Starr J. El cuál, fue presidente de una Fundación (HBF) que tenía como objetivo “promover y ayudar a las fuerzas creativas y educativas para la protección y mejora de la familia humana en cuerpo, mente, carácter y ciudadanía”.

O lo que es lo mismo, ellos decidían quien podía o no tener hijos, en función de si tenía un problema físico o psíquico, o de que raza o religión eran. Así  Estados Unidos llevo a cabo campañas de  esterilizaciones forzosas entre: enfermos mentales, sordos, ciegos, epilépticos, indios o presos.  Esterilizaciones que (aunque ahora nos sorprendan) continuaron  hasta 1981 en que se realizó la última en Oregón.

Vemos  en él citado David, a una persona que se unge a sí mismo de una dignidad, que le hace creerse con el derecho de decidir sobre otros, aún por encima de sus propios deseos.

Muy  similar a lo que vemos hoy en día, cuando es dominado o más bien habría que decir, domeñado nuestro sistema financiero y con él el de muchos países con dificultades como el nuestro, por personas o cuerpos que se erigen por encima de los demás.  Siendo quizá el máximo exponente de  “dominantes o domeñantes”,   la Troika comunitaria.

Afamado “ente” este de la Troika, que coge a un país y aún en contra de sus intenciones y de las de sus ciudadanos, le imponen una serie de condiciones a cambio de irle dando un poco de oxígeno. El país respira unos mesecillos, entonces vuelven a estirar de la soga y los dirigentes del país empiezan a sentir el color morado en sus miembros, piden más oxígeno, se le contesta con nuevas condiciones a cambio de unos meses más. Ejemplos claros hemos visto esta semana en Grecia y Portugal, con la jornada laboral de 6 días a la semana o reducción general de salarios del 7%.

Nuestro problema, es que como no nos pongamos las pilas (y parece ser que el tío Mariano no tiene muchas ganas), la única diferencia entre Grecia/Portugal y España es de tiempo (año y medio o a lo sumo dos años).

Por tanto,  aunque nos digan que el BCE nos va a comprar deuda, como no hagamos las reformas que tenemos que hacer y dejemos de dar prioridad a la agenda política sobre la económica, llegará el momento en que nos domeñe definitivamente la Troika y proceda a imponer su particular “Eugenesis Económica”.

Esto seguramente traerá la explosión electoral de algún partido de extrema (derecha, izquierda o nacionalista me da igual). En ese momento, se le bajará “la pez al culo” a  aquellos que no están siendo capaces de ver más allá de sus propios intereses, llámese Mariano o llámese  Alfredo.

Y es que, si en algo estoy de acuerdo con el   “señor de los peces” es que terminaba sus discursos diciendo que “la sabiduría consiste en saber qué hacer, la habilidad en saber cómo hacerlo y la virtud en hacerlo”. 
Que la virtud y la fuerza os acompañen.