BlogFoto wikipedia War Gulf

Corría el mes de enero de 1991, cuando una gran coalición internacional, bajo el mando de los Estados Unidos de América, les dio por echar a los iraquíes de Kuwait y a mi por montar mi empresa.

 

Ni corto ni perezoso, en pleno conflicto internacional me planté en el despacho del que entonces era mi jefe y le dije que me iba.

 

Así sin anestesia, “alomecagoenlá”.

 

Sorprendido intentó sonsacarme, si lo que quería era una subida de sueldo o si había otra empresa detrás.

 

Pero ohhh, sorpresa, ni enero ni febrero, además en ambos sentidos.

 

Esto es, ni quería una subida de sueldo, ni había otra empresa detrás y no me fui ni en enero, ni en febrero, sino en marzo, puesto que necesitaba a otra persona para sustituirme y no me pareció bien dejarle colgado.

 

Total, que el 5 de marzo de 1991, ya terminada la primera Guerra del Golfo, monté mi empresa, con apenas 23 años, con pelo en la cabeza y en la habitación de casa de mis padres.

 

Te preguntarás que cuál fue mi primer cliente.

 

Yo también me lo preguntaba en aquel entonces. Mi antiguo jefe, tardó más de seis meses en convencerse que le salía más barato el contratarme como asesoría y despedir a la persona que me había sustituido y que no cumplía con sus expectativas. Por lo que como es obvio no fue él. Aunque él, que lo sabe, está leyendo esto.

 

Allí estaba yo, con una mesa y un ordenador 286 Tandon con Flopy disc de 5 ¼ y pantalla de fósforo verde, dispuesto a comerme el mundo.

 

Y mira tu por donde, a los 15 días de lanzarme, resulta que me quisieron comer a mí. Y me quisieron comer en forma de contratación como trabajador, de la única Asesoría que había en el pueblo en aquel entonces, con una cuota de mercado de casi un 100 %.

Foto wikipedia War Gulf

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¿Qué ocurrió?

 

Pues que si un administrativo ganaba al mes 125.000 pesetas (unos 700€) yo les pedí 500.000 pesetas (3.000€).

 

Aún recuerdo su cara ante la desproporcionada cifra que les pedía.

 

Pero ellos no saben (uno por desgracia ya nunca lo podrá saber), que esa llamada, me reafirmó más si cabe en mi proyecto, con lo que empecé a pensar la forma de hacerme con una parte de ese 100 %.

 

¿Cómo?

 

Visitando a posibles clientes, recibiendo muchos noes, pero también algún sí. Y lo que más me alegra es que aún hoy, 31 años después, muchos de aquellos síes, me siguen acompañando como clientes.

 

¿Cuál es el secreto? Mantener el contacto con ellos, que si llaman se les atienda y que si hay un error, se reconozca, se solvente, tranquilizando siempre al cliente. Por algo somos expertos en su tranquilidad.

 

Que la fuerza te acompañe.