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Cada cierto tiempo los medios de comunicación “nos atacan” con nuevas palabrejas, que lo que buscan es llamar nuestra atención y hacernos picar en el link adecuado para ellos.

Ese link, nos llevará bien a un vídeo, bien a un artículo o ver la serie o el programa en cuestión, donde nos irán desgranando lo que es una colada, un confinamiento, una cepa vírica, el chapapote, una Dana o una PCR. Por no hablar de oraciones completas, como la ya legendaria “aplanar la curva”.

En el mundo de la empresa, suele ocurrir lo mismo. Así hemos añadido a nuestro diccionario empresarial de andar por casa, expresiones que antes o no conocíamos o casi no usábamos, como ERTE, CATA o incluso video llamada.

Pero de un tiempo a esta parte hay dos palabras que están sonando con mucha fuerza y de hecho una de ella, va a sonar aún más a raíz del nuevo Proyecto de Ley que el Consejo de Ministros pasó a las Cortes Generales el pasado 10 de diciembre.

Dejaremos la segunda palabreja “NFT” para otra ocasión, te diré al respecto de ella, que simplemente pongas el radar sobre la misma, puesto que va la vas a escuchar mucho, junto con la expresión “tokenizar”.

Centremos por tanto en la segunda palabra en cuestión, que es la que aparece en el título de este post: Startup.

Como indicaba antes, el pasado día 10, pasó a las Cortes Generales el Proyecto de Ley de fomento de empresas emergentes, conocida de manera coloquial como Ley de Startups.

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Proyecto que comienza con la definición de lo que se puede considerar a dicho efecto una empresa emergente o Startup.

Startup: se considera a aquella entidad de nueva creación que vende productos o servicios mediante el uso intensivo de las TICs (Tecnologías de la información y la comunicación).

Este tipo de empresas (que bien podrían comenzar siendo un solo autónomo en un garaje) deben tener un modelo de negocio escalable, para logar un crecimiento rápido y sostenido en el tiempo, basado en ese componente tecnológico que les permitirá su rápida expansión.

Tiempo tendremos de evaluar la mencionada normativa, todavía en construcción. Por lo que mientras tanto, si consideras que tu empresa no reúne los mencionados requisitos, reflexiones sobre que puedes o no hacer, para que los reúna.

Puesto que al fin y al cabo si te fijas, quitando el requisito de la nueva creación, casi que sería el horizonte ideal al que tendrían que aspirar el 99 % de nuestras empresas, si queremos que sobrevivan no ya a esta década, sino a los próximos 5 AÑOS 5.