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Un tal Luis Enrique, a la postre director de Recursos Humanos de la empresa, tiene que ejecutar el proyecto más importante del año.

Pese a que la misión puede estar compuesta por un máximo de 26, se lleva solo a 23 trabajadores.

Algunos de ellos son polifuncionales, pero podemos decir que todos tienen puestos específicos en función de sus distintas habilidades y capacidades.

En una situación como la actual, cuando el diablo se aburre, contagia jugadores de COVID, por lo que uno de los trabajadores resulta positivo.

Dada la particularidad de la preparación y ejecución del proyecto, las más elementales medidas de prevención contra el coronavirus son inviables, el virus puede correr como cuando echas gasolina a un fuego.

La última parte de la preparación del proyecto pasa por un partido amistoso contra Lituania, que se vuelve imposible de realizar, por lo que se busca la forma de anular el contrato.

Pero mira por donde los lituanos (parte contratante de la primera parte) ya andan por aquí y dicen que ellos que ellos quieren su dinero. La tercera parte contratante (la televisión), no solo dice que no suelta un duro, sino que si se cancela en lugar de pagar también cobra.

La empresa traza un plan B. Por una parte, recupera a seis trabajadores que andaban de vacaciones para crear “un grupo burbuja” por si hay más positivos.

Por otro lado, para no suspender el evento y que todo el mundo cobre, llama a otro grupo de trabajadores en formación (los sub-21), para que jueguen contra Lituania.

Luis Enrique, licencia c.c.

Estos jugadores comprueban que, pese a tener una edad determinada, a todos los efectos, este partido es considerado como jugado por selecciones absolutas.

Esto es un gran paso en sus carreras, pero tiene un efecto perverso para las empresas que los ceden para el evento: En sus contratos está reflejado para estos casos un incremento significativo de sus emolumentos. En algunos casos incluso, la empresa propietaria de sus derechos (sus clubs), tendrán que pagar un bonus por objetivos en traspasos efectuados a sus clubs de origen.

La entidad que organiza el evento (la Federación), cae en la cuenta de que no está vendiendo ni una décima parte de las entradas previstas, con lo que tiene que rebajar su precio más de un 50 %.

La televisión que emite el partido, viendo la repercusión que va a tener, en lugar de emitirlo por su canal principal, como estaba previsto, opta por darlo por un canal secundario (Teledeporte), vamos que no lo ve ni el Tato.

El servicio de prevención de riesgos piensa en este momento en vacunar a todos los trabajadores.

¿Son trabajadores esenciales?

¿Son población de riesgo?

¿Están en la edad de vacunarse?

La respuesta a las tres preguntas es negativa. Pero “nos representan”.

La imagen social de la empresa sufre un nuevo varapalo:
El reponedor del Súper que estuvo toda la pandemia trabajando para que compráramos ¿no nos representa?
La expendedora de gasolina que se tiró todo el confinamiento al frente del surtidor ¿no nos representa?
Para terminar, otra contingencia surge de tanta improvisación.

¿Qué vacuna ponerles?

La Janssen monodosis no es adecuada para su grupo de edad. La Pfizer o la Moderna, supondría ponerles una dosis ahora yUn tal Luis Enrique, a la postre director de Recursos Humanos de la empresa, tiene que ejecutar el proyecto más importante del año.

Pese a que la misión puede estar compuesta por un máximo de 26, se lleva solo a 23 trabajadores.

Algunos de ellos son polifuncionales, pero podemos decir que todos tienen puestos específicos en función de sus distintas habilidades y capacidades.

En una situación como la actual, cuando el diablo se aburre, contagia jugadores de COVID, por lo que uno de los trabajadores resulta positivo.

Dada la particularidad de la preparación y ejecución del proyecto, las más elementales medidas de prevención contra el coronavirus son inviables, el virus puede correr como cuando echas gasolina a un fuego.

La última parte de la preparación del proyecto pasa por un partido amistoso contra Lituania, que se vuelve imposible de realizar, por lo que se busca la forma de anular el contrato.

Pero mira por donde los lituanos (parte contratante de la primera parte) ya andan por aquí y dicen que ellos que ellos quieren su dinero. La tercera parte contratante (la televisión), no solo dice que no suelta un duro, sino que si se cancela en lugar de pagar también cobra.

La empresa traza un plan B. Por una parte, recupera a seis trabajadores que andaban de vacaciones para crear “un grupo burbuja” por si hay más positivos.

Por otro lado, para no suspender el evento y que todo el mundo cobre, llama a otro grupo de trabajadores en formación (los sub-21), para que jueguen contra Lituania.

Estos jugadores comprueban que, pese a tener una edad determinada, a todos los efectos, este partido es considerado como jugado por selecciones absolutas.

Esto es un gran paso en sus carreras, pero tiene un efecto perverso para las empresas que los ceden para el evento: En sus contratos está reflejado para estos casos un incremento significativo de sus emolumentos. En algunos casos incluso, la empresa propietaria de sus derechos (sus clubs), tendrán que pagar un bonus por objetivos en traspasos efectuados a sus clubs de origen.

La entidad que organiza el evento (la Federación), cae en la cuenta de que no está vendiendo ni una décima parte de las entradas previstas, con lo que tiene que rebajar su precio más de un 50 %.

La televisión que emite el partido, viendo la repercusión que va a tener, en lugar de emitirlo por su canal principal, como estaba previsto, opta por darlo por un canal secundario (Teledeporte), vamos que no lo ve ni el Tato.

El servicio de prevención de riesgos piensa en este momento en vacunar a todos los trabajadores.

¿Son trabajadores esenciales?

¿Son población de riesgo?

¿Están en la edad de vacunarse?

La respuesta a las tres preguntas es negativa. Pero “nos representan”.

La imagen social de la empresa sufre un nuevo varapalo:
El reponedor del Súper que estuvo toda la pandemia trabajando para que compráramos ¿no nos representa?
La expendedora de gasolina que se tiró todo el confinamiento al frente del surtidor ¿no nos representa?
Para terminar, otra contingencia surge de tanta improvisación.

¿Qué vacuna ponerles?

La Janssen monodosis no es adecuada para su grupo de edad. La Pfizer o la Moderna, supondría ponerles una dosis ahora y otra en mitad de la Eurocopa. Esto es, cuando hay una mayor necesidad de rendimiento de los Recursos Humanos, pueden verse afectados por los efectos secundarios de la vacuna.

Supongo que estarás conmigo, que la planificación de esta empresa es digna de salir en “Manos a la obra” con el Benito y Manolo. Creo más bien, que una empresa normal, solo sería capaz de sobrevivir a una o dos contingencias parecidas a las que he indicado.

Por lo que te aconsejo, que revises a fondo tu empresa buscando tus debilidades.

Se que es complicado, normalmente estamos tan dentro del bosque cortando madera, que no vemos que nos acercamos a un precipicio, hasta que caemos detrás del último árbol.

Un consejo, pide ayuda a alguien de fuera, para que puedas observarlo con perspectiva. Para eso, me tienes a tu disposición. otra en mitad de la Eurocopa. Esto es, cuando hay una mayor necesidad de rendimiento de los Recursos Humanos, pueden verse afectados por los efectos secundarios de la vacuna.

Supongo que estarás conmigo, que la planificación de esta empresa es digna de salir en “Manos a la obra” con el Benito y Manolo. Creo más bien, que una empresa normal, solo sería capaz de sobrevivir a una o dos contingencias parecidas a las que he indicado.

Por lo que te aconsejo, que revises a fondo tu empresa buscando tus debilidades.

Se que es complicado, normalmente estamos tan dentro del bosque cortando madera, que no vemos que nos acercamos a un precipicio, hasta que caemos detrás del último árbol.

Un consejo, pide ayuda a alguien de fuera, para que puedas observarlo con perspectiva. Para eso, me tienes a tu disposición.

Que la fuerza te acompañe.