BlogEl coche
En casa tenemos dos coches, uno un poco más grande para que entre la bici sin problemas y otro para uso más urbano. La cuestión es que este segundo coche, tiene apenas 70.000 kilómetros, pero cerca de 20 años y está más arrugado que las cuentas del Real Madrid. Por lo que  no va a haber más remedio que darle el relevo.
Como realmente entiendo poco (o más bien nada de coches) y además soy algo perrote para andar paseando por los concesionarios para que te los enseñen, comencé a trastear por las páginas web para ver lo que quería.Una vez hecho esto, mandé un correo electrónico a los concesionarios con lo que estaba buscando:“Hola, buenos días:
Quiero comprar un coche nuevo, no muy grande, que sea automático y con un consumo mínimo, puesto que mi hija hace 170 kilómetros diarios. Mi móvil es 555 678 439
Recibe un cordial saludo y que la fuerza te acompañe”

Pues bien, cuál sería mi sorpresa cuando recibí 6 llamadas 6, diciéndome que no podían mandarme el precio del coche por mail, pero que el precio que me daban por teléfono “estaba garantizado”.
O lo que es lo mismo, yo concesionario no me fío de ti y por eso no te doy el precio por escrito (supongo que por si lo publico por ahí o por si lo mando a la competencia), pero tu cliente si que te tienes que fiar de mi que te voy a dar el precio por teléfono. Kafka en estado puro.  

Pero no paró ahí la cosa:

  • Uno me habló en “chino”, nada más saludarme, comenzó a soltarme modelos con nombres de consonantes y números. Cuando le dije que coches eran esos que yo no sabía de coches, poco menos que me dijo que porque compraba un coche entonces.
  • Otros tres concesionarios me llamaron para ofrecerme coches que no cumplían con lo que les había dicho, pero que tenía que comprar sin intentar comprender porque yo quería un coche pequeño o porque que fuera automático.
  • Varios me ofrecieron una sustanciosa rebaja si financiaba el coche con ellos.
  • Uno trató de venderme un coche eléctrico a toda costa y cuatro me dijeron que tenían coches eléctricos para vender, pero que no los comprara.
  • Y casi todos, pusieron sus coches en valor metiéndose con los coches de la competencia (coches que yo ni había nombrado).

La conclusión que saqué es que una gran mayoría, no vende coches, simplemente los despacha.

Y tu ¿has visto esta situación en algún momento?

Aunque no lo sepas ¿crees que en tu empresa puede pasar algo parecido?

Y si pasa ¿crees que te enterarías?

Que la fuerza te acompañe.