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Era un día de vacaciones en el que, buscando unas estupendas vistas, me metí con el coche por un camino, que realmente no merecía tal calificativo por el estado en que se encontraba el firme.

Sea como fuere, el caso es que al ir a arrancar el vehículo, este me dio un aviso de que tenía que revisar la presión del
neumático delantero derecho.

De tal modo, que en cuanto vi una gasolinera me detuve y procedí con dicha revisión. A simple vista se notaba que le faltaba algo de aire,  con lo que le puse la presión correcta.

Te reconoceré que tuve que buscar en internet cuál era ella, puesto que soy de mirar poco el mantenimiento del coche. De paso descubrí que hay una chapita en la puerta donde lo pone, en fin, ¿qué sería de mi sin Google?

Regresamos al hotel sin problemas, pero al día siguiente el coche volvió a quejarse de lo mismo y la rueda estaba muy floja.

Por suerte apenas a 200 metros de donde estaba había una gasolinera, con lo que volví a poner aire a la rueda y llevé el coche a un taller.

Cuando vi, que había como 15 coches dentro y otros 5 o 6 fuera, me dije

  • “Joremorenahuerrrr”

o lo que es lo mismo:

  • Pedro aquí te tiras toda la mañana.

Nada más entrar me recibió una administrativa muy amable, le expliqué lo que me ocurría y llamó a un mecánico. Este dejó lo que estaba haciendo (cambiando las ruedas de otro coche) y en menos de cinco minutos, el mecánico había elevado el coche, quitado la rueda y localizado el pinchazo.

Al cabo de otros 10 minutos, tenía el pinchazo arreglado y el amable mecánico me indicó que me pasara por la oficina a pagar.
Cuál sería mi sorpresa cuando me cobraron tan solo 10 euros.

Esto es DIEZ EUROS DIEZ, por dejar de atender a un cliente habitual al que igual tenían esperando. Cliente que estaba cambiando las cuatro ruedas de su coche, con lo que lo que le iban a facturar era mucho más lustrosa que la mía.

Billete de 10 euros

Me sorprendió así mismo, que no me preguntaron nada de nada ni pidieron dato alguno. Ni como les había conocido, ni mi mail, móvil, en resumen “nadená”.

En mi opinión, creo que perdieron varias oportunidades en esa acción. En primer lugar, si cuando yo llegó me piden mis datos (con la dirección, mail y móvil hubiera bastado), podrían haber visto que estaba a 700 kilómetros de donde estaba. Con lo que podrían haberme preguntado el motivo de mi viaje y haber visto que estaba de vacaciones.

En ese momento, bien podrían haberme dicho.

  • Mire tenemos el taller lleno, no se si le hará falta el coche con urgencia, si rueda usted así va a deteriorar el neumático e incluso la llanta, por lo que no se lo aconsejo. Tenemos una tarifa normal de 10 euros y le arreglamos el coche a primera hora de la tarde, pudiendo recogerlo a las 17:05.

Así mismo tenemos una tarifa expres que igual le interesa en el que dejamos lo que estamos haciendo y le arreglamos el pinchazo de inmediato, el arreglo es el mismo, pero el coste es de 30 euros y tiene usted el coche en menos de media hora.

Sin duda alguna, creo que hubiera pagado 30 euros con sumo gusto y me habría ido más contento que unas castañuelas.

¿Estás de acuerdo conmigo?

¿Lo consideras una clavada?

¿Crees que igual podrían haberme dado también algún descuento adicional en cambio de ruedas o por poner alguna reseña en Google?

¿Qué otras acciones se te ocurren?