BlogDrama Empresarial Foto de Tina Bosse en Unsplash

Aún recuerdo aquella primera vez.

Nos reunimos en su despacho, una pequeña oficina, que parecía aún más pequeña por la ingente cantidad de papeles que se amontonaban por doquier.

De hecho, para poder sentarme, tuve que retirar cuatro archivadores “AZ” que estaban en el asiento del confidente.

En el asiento de al lado, al menos doce “azetas” en un delicado equilibrio con unas cuantas facturas y albaranes bajo una agenda del 2003.

Drama Empresarial Foto de Tina Bosse en Unsplash

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El teléfono no paraba de sonar, tres operarios se afanaban por contestar, pero no daban abasto. De repente dos dejaron sonando los teléfonos y salieron a echar “un piti”.

Una administrativa luchaba con un viejo Pc, el Windows 2000 se le estaba enganchando.

Apenas llevaba allí diez minutos y Pepe había atendido cuatro llamadas y dado cinco instrucciones distintas a sus empleados.

  • Pepe ¿esto siempre es igual?
  • Si Pedro, desde las ocho de la mañana, hasta las seis de la tarde.
  • No me jodas – se escapó la palabra mal sonante desde el fondo del alma.
  • La gente sale a comer, yo pido hamburguesa o pizza, para no dejar de atender. No me puedo permitir perder una sola llamada. Antes andábamos mal, pero luego vino la puta pandemia esta de los cojones y ya fue el remate.

En ese momento, sus ojos se volvieron vidriosos, como dirían en mi pueblo, había venido “el tío arenero” echando arena al aire y toda se había metido en sus pupilas.