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“Este es el tiempo del cambio,

el futuro se puede tocar.

Nacen cronistas, brujos y santos

y alucinan con lo que vendrá.”

Corría el año 1981, cuando Miguel Ríos lanzó el álbum “Extraños en un escaparte”, que abría con esta canción “Año 2000” en el que vaticinaba lo que iba a ser nuestro futuro.

Es significativo resaltar la primera frase de toda la pieza “Este es el tiempo del cambio” y sin duda alguna lo es. Pero no ya solo ese supuesto año 2.000 sino cada año y cada día que pasa después de ese año, en el que el cambio como si fuera una espiral se va acelerando.

Por suerte los designios apocalípticos de dicha canción no se han cumplido, en general ha traído más un mundo feliz, que un lugar de terror.

Pero hemos de reconocer, que ese cambio acelerado, ha pasado a ser supersónico con la reciente crisis en la que estamos inmersos. Cambio en el que es más necesario que nunca que se adapten nuestras empresas. La que no sea capaz de adaptarse, la que no ponga remedio sin duda alguna acabará en el “rinchy”.

Para ello el mundo de la empresa, cuenta con un gran aliado que también menciona en su canción el músico granadino “Mister Chip”.

“Esta es la era de Mister Chip,

micro ordenador de tu porvenir,

que por lo pronto te quita el curro

además de ser tu ficha sin fin.”

Y apoyándonos en él, hay que medir, analizar y corregir, para ganar en eficacia y en eficiencia. Es bien sabido que podemos ser muy eficaces y alcanzar todos los objetivos que nuestra empresa necesite, pero si no conseguimos ser eficientes y alcanzarlos empleando los menos recursos posibles, tarde o temprano otra empresa lo hará y quedaremos desplazados.

Para ello es imprescindible que te anticipes, que no esperes a que la cosa vaya mal. Creo que el cambio se ha de gestionar desde la anticipación y desde el beneficio. Si esperas más, llegará otra empresa que se haya adaptado y te desplazará. Si no me crees, pregunta a Nokia, a Blackberry, a Kodak o a Galerías Preciados por no hablar solo de tecnología.

Por tanto, mide, analiza y actúa, corrige para ganar en eficiencia. Te pondré un ejemplo en primera persona, he medido, he analizado y he corregido y para ello he tomado la decisión de una serie de cambios. Uno de ellos, tan significativo incluso, que me ha llevado a cambiar nuestra la ubicación física a un entorno eminente empresarial: El CEEI de Guadalajara en la Avenida de Buendía.

¿Qué gano con ello? ¿Qué ganan mis clientes? facilidad de aparcamiento, servicios de entrega y recogida de documentación 13 horas al día, sinergias entre empresas, etc.

Piensa que:

“hay que cambiar el sistema,

entramos en la cuenta atrás.

Si no ponemos remedio

TU EMPRESA nunca vencerá”   

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