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La primera vez que hablamos en persona fue en noviembre, había venido a verme al despacho puesto que quería cambiar de Asesoría. Había visto alguno de mis vídeos y quería dar un nuevo impulso a su negocio.

  • Lo primero que necesito es conocer el punto de partida en el que me encuentro.

No podía estar más de acuerdo con él, si quieres saber a donde vas, lo primero que tienes que saber es de donde partes. Lo contrario es como querer dar la vuelta al mundo en barco y no saber si estás en mitad del desierto del Sáhara, en un punto indeterminado del glaciar Vatnajökull o a orillas del Mediterráneo.

Y claro en el caso de una empresa, la forma de conocer ese punto es la contabilidad de la empresa. No me canso de reiterar la importancia que tiene el que el empresario, el capitán, la persona que lleva el timón, conozca la contabilidad de su negocio y como interpretarla.

De poco sirve que se está pagando a un contable en oficina propia o a un despacho en oficina ajena, para ello, si luego no se usa como la adecuada palanca que es para conocer nuestro punto de partida y la forma de llegar a nuestro punto de destino. Y muchas veces no se usa, porque o bien no se sabe usar o bien porque se lleva como de aquella manera. A “lo mecagonelá” que diría mi abuelo.

  • ¿Qué sabes de la contabilidad de tu empresa?
  • Pufff que pereza, nada, que la presentamos con el impuesto de sociedades o algo así.
  • Bueno, pídela y hablamos.
  • Ok, la pediré en cuanto terminemos. Ya veremos cuando me lo dan.

Su respuesta fue significativa. Como es evidente, me abstuve de hacer comentario alguno.  Cambiamos impresiones y en ese mismo momento, le entregué en mano una relación de la documentación necesaria para que pudiéramos empezar a trabajar. También se la envié por mail, para que la tuviera a su disposición en cualquier momento y por si considera oportuno el reenviarla a su despacho.

Pasaron tres días sin que Juan hubiera contactado con nosotros y mi CRM, me avisó de esa circunstancia. Por lo que le llamé.

  • Pedro, todavía no tengo nada, han dicho que a ver si para la semana que viene o así, me lo pueden mandar.
  • Si te parece bien, te llamo el martes que viene. ¿Por lo demás todo bien? ¿Te han entrado nuevos proyectos? ¿Algún problema laboral?

Y como detrás de un día llega otro, llegó el martes y volvimos a hablar, con el mismo resultado.

  • Es que me dicen que están muy liados, que para que lo quiero, que ahora viene el final del ejercicio. Mira creo que esto me está complicando si te parece bien, que me cierren el año y para febrero o así hablamos.
  • Como tú veas Juan, tú decides. En febrero nos vemos. Si necesitas algo antes o quieres cambiar impresiones, ya sabes cómo localizarme.

Y llegó el miércoles 29 de enero a las 13:35, llamada de Juan.

  • Pedro me tienes que mirar esto, que me acaban de llamar de mi despacho que mañana tengo que pagar más de VEINTIDOSMIL EUROS de IVA – su tono era muy acelerado y estaba tremendamente nervioso y alterado…….CONTINUARÁ….