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Me habrás leído en más de una ocasión hablando de…:

 

  • ¿Qué pasaría si paseando por la calle, te cayera la maceta de los geranios de mi vecina del quinto y fueras al Rinchy?

Algunos dirían aquello de “…hoy nos dice la campana, que han de llevarse mañana…”, muchos te echarían en falta, otros no tanto, pero fuera como fuera, en cuatro días olvidado, lo siento es ley de vida, te digan lo que te digan.

Pero… ¿y los tuyos? Los que de verdad te importan. ¿Cómo quedarían?

No, no te estoy vendiendo un seguro de vida, ya sabes que no vendemos seguros ni nada por el estilo. Te estoy preguntando que en qué situación quedarían tus seres queridos.

¿Sabrían cómo actuar?

¿Sabrían a quién dirigirse?

Si tienes un negocio por ejemplo ¿sabrían sin ir más lejos las claves de tu correo electrónico para ponerse en contacto con tus clientes, proveedores o empleados?

¿Quién abriría mañana tu tienda?

¿Quién pagaría tus préstamos?

¿Quién negociaría con tu banco?

¿Qué pasaría con tus trabajadores?

¿Quién y cómo localizarían tus facturas?

¿Quién y cómo generarían tus ingresos? Seguro que si te pasan hoy tienes muchas cosas sin cobrar o sin facturar:

Si mañana viene un proveedor a tu pareja o a tus hijos, diciendo que tu empresa les debe X o les debe Y ¿saben cómo tienen que actuar y como comprobar si es cierto o no?

¿Qué pasaría con tu huella digital? Está alguien encargado de borrar tus perfiles en redes sociales.

O ¿Cuándo llegue tu cumple, aunque lleves 5 años criando malvas, algún despistado te seguirá felicitando por compromiso para mayor dolor de tu pareja? o recordando lo bueno que eras jugando al mus y los buenos chistes que contabas cuando te tomabas cuatro cañas.

Podemos llevar todas estas preguntas al extremo, con relaciones personales, amoríos, cuidado de hijos si desapareces con tu pareja a la vez, separaciones, etc.  Pero por centrarnos, estas cosas ocurren y mucho más de lo nos tememos.

Por lo que creo que es imprescindible, el qué, si de verdad apreciamos a nuestro entorno, no les dejemos con ese marrón, preparando un plan de contingencia al respecto.

 

Que la fuerza te acompañe.