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En el capítulo anterior vimos como nació KekoTuber y sus primeros pasos en el glorioso mundo de los autónomos.

Pasaron los primeros tres meses de actividad y llegó la hora de presentar sus impuestos.

  • Tampoco creo que sea tan complicado, buah mañana me pongo con ello.

Y así, un día tras otro día, dedicándose a lo que se tenía que dedicar:  montar y editar vídeo tras vídeo, para atender a su audiencia.
Su mercado había crecido mucho, estaba cobrando por la monetización del canal, por los banners en su blog, por el marketing de afiliados, por las recomendaciones en Amazon y en Aliexpress e incluso por entrevistar a otros emprendedores o empresas en su canal, colaboraciones en otros canales, Blogs, Tik Tok, Instagram, etc.

El dinero entraba a raudales, pero salía casi con la misma celeridad, puesto que además de las compras mencionadas, había que pagar hosting, programas, campañas, software diverso, colaboradores y demás cuestiones.

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Llegó el último día de presentación de los impuestos y como no podía ser de otra manera, no había mirado absolutamente nada sobre la elaboración, estudio y presentación de los mismos. Por lo que no corto ni perezoso, llamó a su cuñado que trabajaba en una oficina bancaria.

  • Antoñito que soy el Keko, que llega el tema este del I.V.A. y no he mirado nada.

Antoñito frunció el ceño, pero no podía fallar al Keko. Por un lado, porque era el hermano pequeño de su mujer, con las connotaciones que eso le podía traer en su convivencia con la consiguiente no aplicación del débito conyugal. Por otro lado, por el hecho de que Keko, además de ser el ojito derecho de su familia política, era el que había pagado sus últimas vacaciones y varios fines de semana esquiando.

  • Tranquilo Keko, yo me encargo.

Como no podía ser de otra forma, Antoñito se encargó al estilo Sinatra: a su manera.
Esto es, miró en su oficina bancaria las declaraciones de algún cliente, aumentó los ingresos y los gastos un 20% y “palante”. Había oído muchas veces que se podía regularizar en el siguiente trimestre sin problema.

Además la Agencia Tributaria ¿qué control podía tener sobre YouTube, Instagram y demás? Él mismo había hablado con alguno de hacienda y cuando le hablabas de eso no sabían ni lo que era.

El año fue avanzando y el emprendimiento de KekoTuber fue creciendo sin más contratiempos, que un strike que le dio YouTube y le hizo sentir un sudor frío. Si le fallaba su canal de YouTube el resto se iría al garate.

El strike fue un pequeño susto, puesto que los ingresos continuaron subiendo a la par que las imprescindibles inversiones que iba haciendo Keko. Durante tres trimestres Antoñito siguió con “la innovadora técnica” de asesoramiento indicada.

Continuará