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Juan llegó a su oficina y encendió con prisa su ordenador. Tenía que mandar toda la documentación para renovar la cuenta de crédito de inmediato. Su gestora de La Caixa, le había avisado que llevaba tres días vencida y le estaba generando unos intereses “de la leche. Ya le había pasado antes igual con la cuenta del BBVA y con la del Santander.

  • ¿Qué narices estoy haciendo mal?

Pese al coronavirus, seguían vendiendo y supuestamente ganaba dinero. Pero algo se le estaba escapando, siempre estaba con la soga al cuello. Cuando no era el IVA, era el vencimiento de una cuenta o el pago de un proveedor. Siempre corriendo, como el hombre del circo que trata de mantener girando a la vez 80 platos encima de unas varillas, no había descanso.

Recibió su contabilidad para enviársela al banco. Esa contabilidad oficial que según él “ni entiende nadie, ni vale para nada”.
Cuando terminó, atendió varios e-mails y bajó a ver cómo iba la cosa por el almacén. Tenían un gran pedido y había que ver como lo iban a organizar.

El día mejoraba por momentos, Paco su jefe de almacén no estaba. Se había quedado en casa confinado puesto que su hijo era positivo, desde una fiesta con los amigos. Uno de los mozos, estaba buscando en una desgastada agenda con una imagen de Curro y el anagrama de la Expo de Sevilla de 1992.

Paco le daba instrucciones por video llamada, para que encontrara el contacto del proveedor de las cajas “para pedidos gordos”. El proveedor de siempre era más barato, pero mandaba las cosas siempre tarde y cuando los pedidos eran muy grandes, se atascaba, así que había que localizar a este otro, que era un poco más caro, pero servía a tiempo y las cajas eran de mucha más calidad.

En ese momento recibe vez una llamada del Banco.

  • Juan, las cuentas de tu empresa que me has pasado no hay por donde cogerlas. Si paso esto a riesgos, en cuanto que entres por la puerta de la oficina, suena la alarma. Vente para acá a ver como lo arreglamos.

De vuelta de la Caixa, llamada a su Asesoría.

  • Me han dicho que “toquemos las existencias”, que la caja tiene saldo negativo, qué porque la empresa me debe tanto dinero, que….

Media hora de debate por teléfono y “la contabilidad creativa” como si fuera el mismísimo Harry Porter se apodera del Balance y de la Cuenta de Pérdidas y Ganancias y donde se perdían cuartos, ahora se ganan, sin que Juan sepa el como ni el por qué.

Aunque se suponía que esto le costaría un ojo de la cara cuando llegara el Impuesto de Sociedades. Y hablando de impuestos, le vino a la cabeza que el mes que viene sobre el 16 o 17 le avisarían con “el guantazo del IVA”.

  • Algún día me tendrán que explicar cómo funciona todo esto y porque ando siempre “con el gancho”.

Y tú ¿te has visto como Juan?