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De planifica que algo queda

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

Enfilamos la tercera semana de septiembre, semana de “no Ferias” en Guadalajara y de “no Socorro” en Sacedón, sea dicho con todo el respeto que ambas celebraciones me merecen.

Comienzo de curso y de un sinfín de actividades, que coinciden con el final de las vacaciones y que, en el mundo de la empresa, se debería de caracterizar por la elaboración del presupuesto.

Se que todavía hay muchas empresas (por suerte cada vez menos), que trabajan sin presupuesto. Incluso alguna de ellas, son capaces de “medio crecer” o de al menos mantenerse.

Como decía el otro día un compañero “el universo hasta ahora ha sido generoso con ellas”.  Pero claro, el universo un día (más pronto que tarde y más con lo que está cayendo), dejará de ser generoso y entonces esas empresas estarán muy cerca de caer al Rinchy.

Para evitarlo y como decía antes, no hay mejor momento que el ahora. Queda muy poco para final de año y lo normal es que estemos con las pilas cargadas después del merecido descanso veraniego y seguramente la máxima exigencia en el trabajo, no haya comenzado todavía.

Es posible que estés pensando que como vas a hacer el presupuesto del año que viene, si todavía no has cerrado este. Razón no te falta, pero te diré una cosa, no es tan importante el propio presupuesto en sí, como es el planificarlo.

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash
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Hay quien dijo aquello de “planifica que algo queda”. Con independencia de que planifiques tu presupuesto de una solo forma o con los tres escenarios tradicionales (pesimista, realista y optimista). Cuando lo hagas, habrás dado un repaso completo a tu organización y al planificar, seguramente habrás visto puntos de dolor que necesitan de su particular ibuprofeno.

Y esto es lo que le hace más importante que el propio presupuesto en sí mismo. Ese repaso generalizado a tu organización, esa localización de los puntos de dolor y la manera de solventarlos, esa planificación, en resumidas cuentas, tan necesaria que, en un entorno tan cambiante, yo diría que se vuelve imprescindible.

Por tanto, si aún no has empezado mi consejo es que cojas un A3 y comiences de lado a lado con la planificación indicada para elaborar el presupuesto. Con ello estarás más cerca de evitar que si el universo no es generoso, tu empresa termine en el Rinchy, puesto que estarás haciendo las cosas bien y es haciéndoles bien y hay veces que salen mal, con que si ya las haces mal o simplemente no las haces.

Que la fuerza te acompañe.

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Pedro Toledo

Abogado laboralista, fiscalista y gerente de Asesoría Toledo.
Más de 30 años ayudando a empresarios a tomar decisiones con criterio y visión.

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