El otro día coincidí con Felipe, un colombiano afincado en USA, que tiene una exclusiva de Hot Dogs, en el TD Garden, ya sabes el pabellón donde juegan los Boston Celtics.
El tipo llegó a Nueva York, de manera irregular y currando en una cocina, consiguió sus papeles.
Tuvo la suerte de que el hotel donde trabajaba, el Wladorf Astoria se instaló a vivir el mismo Frank Sinatra.
Entre chiste y borracheras conjuntas (que ser famoso es muy solitario) entablaron cierta amistad.
Felipe, no quería pasarse la vida sirviendo copas al cantante, así que cuando se enteró que estaba en el hotel un concesionario de la NBA, se puso a pensar.
En su día libre, dejó una silla de más en su mesa y el jefe de sala, por indicación suya, le comentó que era por si Sinatra se quería sentar con él.
Así mismo, convenció a Sinatra, para que le fuera a saludar cuando estuviera sentado en la mesa con el empresario.
Felipe aprovechando la silla vacía se sentó ante el empresario, para decirle que tenía que pedirle un favor.
– Nada una pequeña concesión, para nosotros dos una tontería, pero para un conocido tiene un gran valor sentimental.
Antes de que el empresario, pudiera decir nada, se presentó Sinatra en la mesa:
– Hola Felipe ¿cómo va todo?
– Ahora no Frank ¿no ves que estoy ocupado?
Ni que decir tiene, que Sinatra se marchó mosqueado de allí y el empresario alucinado con el que era capaz de rechazar al mismo Frank Sinatra, le asignó la concesión, que puso el germen para su crecimiento futuro.
Desconozco si la historia es real o es una patraña, puesto que he oído historias similares y el colega se partía de risa, contándolo.
Lo que sé es que el tipo fue progresando hasta la franquicia que tiene ahora y que no le entierras por varios millones de dólares y terminó diciéndome:
– Muchos de mis conocidos, no hacía más que quejarse, por la visa, por los alquileres, por los impuestos, por el idioma (cuando llegué no tenía ni papa de inglés), por el clima, por la gente, por todo. Yo no me quejaba, me sentaba mal, pues claro, pero pensaba ¿qué hago para superarlo? y a por ello, así vez tras vez, pensar y trabajar.
Y tu ¿le hubieras vacilado al mismo Frank Sinatra para sacar adelante tu empresa?
Que la fuerza te acompañe.