Tengo un cliente que, después de tanto tiempo, se ha convertido además en amigo. Tiene un restaurante (y también recibe esta newsletter).
Todo en su empresa es bastante curioso y tiene su razón de ser.
En cuanto a los horarios, solo abre los viernes y sábados para cenar, y los sábados y domingos para comer.
Cierra además dos meses al año:
- Un de vacaciones
- En el otro “trabaja” visitando otros restaurantes para observar qué hacen, cómo sirven, qué platos ofrecen, qué precios manejan, cómo es su personal y sus instalaciones, entre otros.
Atiende únicamente con reserva y, aunque en su establecimiento hay espacio para más mesas, nunca dobla a los comensales y siempre deja una mesa libre.
Según él, está reservada para el Presidente de los Estados Unidos, para Florentino Pérez y para su asesor, en este caso, yo mismo.
Nunca he visto por allí a Biden ni al «tito Flo», pero siempre que he ido, está todo lleno, excepto cuando uno de sus camareros no pudo trabajar debido a una torcedura de tobillo.
¿Por qué?
Porque siempre está atento hasta el más mínimo detalle para que la experiencia de sus clientes sea excelente.
- Por eso, puede cobrar un 30 % más por sus platos. Por eso, trabaja casi la mitad que su competencia.
- Por eso, siempre tiene lista de espera. Por eso, posee uno de los negocios más rentables que he conocido.
- Por eso, nunca se ha perdido un partido o una actuación escolar de sus hijos.
- Por eso, las personas que trabajan en su empresa están encantadas, aunque cambie completamente la carta cada dos o tres meses.
¿Has pensado alguna vez que es mejor vender menos, pero bien, que simplemente vender mucho y no ser rentable?
Recuerda, tener una alta facturación y muchos empleados alimenta el ego, pero una buena rentabilidad alimenta tu bolsillo y tu vida tanto empresarial como personal.