Hace una noche estupenda, estás en una terracita, tomándote unas “cerves” con unos amigos:
– El Madrid tiene 14 Champions porque las ha robado – dice el del Atlético.
– Querrás decir 15, que ya son 15, madre mía, se me hacen muchas eh.
– Nosotros deberíamos tener al menos 9.
– Pues anda que nosotros, que nos están acusando de soborno por unos informes arbitrales – suelta uno del Barça – pero prepárate que ahora con Mbappé, el Madrid se va al carajo.
– Que sabréis vosotros, yo me he comprado ya la camiseta de este año y si hace falta, me compro 4 y me pongo una encima de otra.
Y así entre dimes y diretes, caen unas cuantas cañas, con sus racioncitas, su postre a “tupa” de azúcar y colesterol del malo y luego unos “digestivos” por aquello de medio pimplarse, con la excusa de la digestión.
Llega el camarero con la cuenta detallada y uno de tus amigos le suelta:
– Pero bueno, no eran 15 euros por comensal.
– El menú diario, ahora estáis tomando raciones.
– No lo entiendo, si es que me cobras por todo.
Kafkiano, grotesco, todo irreal, incluso y el “mecagoentó” que soltará el camarero.
Pues en el mundo del despacho, en las asesorías que conozco y son unas cuantas (“soy visitador profesional de despachos”) pasa muy habitualmente, por no decir un día si y otro también.
Algún cliente, se considera dotado de un poder paranormal, para imponer precios y servicios a su antojo o por “sus huevos morenos” que diría mi abuelo.
Y si el gerente del despacho pica, al final los costes operativos de tu despacho, le van a despellejar vivo al despacho, va a perder calidad en el servicio y talento al no poder pagar lo justo a su personal.
La desmoralización se adueñará del equipo y terminarán más quemados que el físico del pobre Rafa Nadal.
Las cuentas, terminará por no salir.
Ya tenga 8, 10 o 12 empleados, cada vez se trabajará más y se las verán putas antes las nuevas obligaciones que impone la administración (en esa relación sodomítica que tiene con los despachos) y la incomprensión de esos clientes, a los que se ha puesto en el centro y no valoran para nada lo que se hace por ellos, ni la infraestructura necesaria para ello.
Y es que, volviendo al fútbol, como decía Valdano, nunca se ha visto a un seguidor del Real Madrid, acudir a Cibeles a celebrar un Balance de Situación.
Por tanto, si eres un gerente de un despacho, mentaliza, educa, evangeliza a tus clientes y a tu equipo y pon en valor lo que haces, la asesoría, el despacho profesional para una empresa, ya sea un autónomo o el mismísimo Corte Inglés, es un socio estratégico.
Esto es, una empresa con un buen servicio de asesoría, puedo ir bien, mal o regular, pero una empresa, con un mal servicio de asesoría, va a ir mal siempre.
Y seas asesor o seas empresario, recapacita al respecto y si no estás contento con lo que ves, busca, compara y si de verdad encuentras algo mejor, cómpralo, no todos los despachos, son para todos los clientes y viceversa.
Que la fuerza te acompañe.
PD:
· No se pueden comparar peras con gallinas
· No se pueden comparar despachos a los que llama la gente y contestan a los 8 días, con otros que tardan menos de 24 horas en atender.
· No se pueden comparar contabilidades desactualizadas y a la puta carrera, con otras “pata negra” y donde ves y te explican si ganas, pierdes o que te la están clavando.
· No se pueden comparar despachos que si tienen un error lo reconocen y lo asumen, con otros que encima te “esclavizan” con amenazas veladas
· No se pueden comparar, despachos a la última con tecnología que te evitan problemas, desplazamientos y sufrimientos, con otros en los que el papel y el desorden sigue siendo el rey.
· No se pueden comparar despachos, que te informan en tiempo y forma, con otros donde te enteras de las novedades por tu vecina del quinto o por el “Kuñao” de turno.
A New Hope, COMPRALO AQUÍ