21 de julio de 1969, son las 2:53 minutos UTC, poco antes de la una de la noche hora peninsular.
Menos de 3 minutos para que se produzca el primer alunizaje y “la tensión atravesaba cada palabra y sobre todo cada silencio”, en palabras del hombre que baja a plantar su huella, según decía:
– Buena suerte, Sr. Gorsky
Tanto en el Apolo XI, como en Cabo Cañaveral todos se miran sin comprender.
– What the fuck?
O lo que viene a ser nuestro:
– ¿Qué cojones?
Lo demás es historia y ante las numerosas preguntas sobre esa expresión, Armstrong nunca contesta y sale con evasivas, hasta noviembre de 1995, en que el tal “Sr. Gorsky” ha fallecido.
– Cuando era niño, siempre decía por mi barrio que iría a la Luna.
Los Gorsky eran unos vecinos, con unas convicciones católicas muy arraigadas, en cuyo jardín me colaba a jugar y un día le oí decir a la señora Gorsky:
– Tendrás sexo (usó ora expresión más fuerte) cuando el niño de los Armstrong, pise la Luna.
Por fin, 26 años después el misterio quedó desvelado, pero el daño estaba hecho.
Daño reputacional, no ya a los Gorsky, que criaban malvas y que no sabemos si porque la negativa de la señora “cortaba la inspiración” o porque, pero murieron sin descendencia, sino en la imagen del propio Neil y de la NASA.
Su marca personal, en una sociedad tan conservadora como la norteamericana había quedado dañada.
Y claro, eso no podía ocurrir en una de las pocas personas del siglo XX que sin duda serán recordadas en el siglo XXX.
La NASA, tiró de “delete” y borró lo que tenía que borrar en sus archivos y el mismo Armstrong, vino a decir que era un chiste que había oído a Buddy Hackett (este encantado aceptó “cargar con el Sr. Gorsky”).
La trascendental importancia de la Marca Personal y el Legado de Armstrong y la propia NASA, quedan aquí reflejados, sacando además un desmentido oficial “como muestra de nuestro compromiso con la precisión y la transparencia…”
Y tú, en tu día a día, en tu despacho:
¿Qué haces para trabajar tu Marca Personal?
No hace falta, que vayas a la Luna, pero si no lo trabajas, si no lo cuidas, otros lo harán por ti y sacarán sus propias conclusiones, que te acompañarán sin que tengas los medios que el legendario astronauta y la NASA y tanto tu, como tu despacho, estaréis en la Luna en algo tan trascendental.
Que la fuerza te acompañe.