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🔑 2. Aceptar el error: Errare humanum est… sobre todo cuando metes mal un dato en la contabilidad

🔑 2. Aceptar el error: Errare humanum est... sobre todo cuando metes mal un dato en la contabilidad

🔑 2. Aceptar el error: Errare humanum est… sobre todo cuando metes mal un dato en la contabilidad

Errores. Todos los cometemos, yo el primero. Es más, hasta el mismísimo Séneca seguro que alguna vez se equivocó en sus cálculos, y hemos de suponer que ahí no había IVA que valga.

En un despacho profesional, el error es parte del trabajo diario, aunque nadie quiera admitirlo. Seamos sinceros, ¿quién no ha sentido ese sudor frío, ese “mecagonelá”, al darse cuenta de que metió mal un dato en la contabilidad o al cuadrar las cuentas del cliente?

Ahora bien, en mi humilde opinión, el problema no es equivocarse, el problema es cómo reaccionar cuando lo haces. Los estoicos decían que no podemos controlar lo que ya ha pasado, pero sí cómo lo afrontamos. Y es aquí donde debemos asumir una verdad universal: errar es humano, y en asesoría… es casi obligatorio.

👉 ¿Te has colado en una declaración?
👉 ¿Te falta algún documento o has hecho mal una liquidación?

Don’t panic, tranquilo. Respira. Antes de echarte a llorar en la máquina de café y plantearte si el mundo sería mejor dedicándote a cultivar tomates en el pueblo de tu abuelo, recuerda que cada error es una oportunidad de aprendizaje.

Aceptar el error no significa ignorarlo ni pasarlo por alto. Ni mucho menos, al revés. Significa analizar qué ha fallado, corregirlo y, sobre todo, blindar tus procesos para que no vuelva a suceder. Porque una vez, bueno, se acepta. Dos veces… ahí ya empieza a picar y se te pone la misma cara que a todo el que juega contra mí al mus.

— Ya, Pedro, pero 🛠️ ¿alguna solución?

Pues sí: establecer procedimientos más sólidos, usar herramientas que te ayuden a reducir fallos humanos (un buen CRM o gestor de tareas) y tener un equipo alineado y bien formado para evitar que los errores se multipliquen como gremlins bajo la lluvia.

💡 ¿Te imaginas trabajar en un despacho donde los errores no te hagan temblar las canillas cada vez que suena el teléfono? Aceptar el error no es resignarse, sino usarlo como trampolín para mejorar.

Todos sabemos que, al final del día, Hacienda no olvida, pero nosotros tampoco. Y si aprendemos de cada fallo, estaremos mejor preparados para el siguiente (que, ojo, ten en cuenta que llegará, te lo aseguro 😜).

Así que, ya sabes: dale la vuelta, afróntalo con calma y saca partido de la situación. Y si ves que necesitas un empujón para construir un despacho más robusto y antifallos, un buen mentor no te dirá “no te preocupes, no pasará de nuevo”, sino que te enseñará cómo hacer que el error te enseñe a ti.

¿Empezamos a hablar de cómo convertir los fallos en pequeñas victorias? 😉

Que el pensamiento estoico y la fuerza te acompañen.

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Pedro Toledo

Abogado laboralista, fiscalista y gerente de Asesoría Toledo.
Más de 30 años ayudando a empresarios a tomar decisiones con criterio y visión.

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